El dinero como Valor Dios

Cuando empiezo un artículo de mi querido diario, siempre noto la fuerte influencia que tienen los libros que estoy leyendo. Es una sensación similar a cuando ves una serie, querido lector, y no dejas en paz a tu esposa/o por una semana entera repitiendo frases típicas del personaje con el que te sentiste identificado, e incluso adoptando sus expresiones más características del rodaje.

Lo mismo me pasa a mi con la escritura: castigo a mi blog (que gracias al cielo no habla, porque sino la relación terminaría en segundos) con influencias de varios libros que voy leyendo durante el mes. Creo que parte de nuestra naturaleza como consumidores de contenido, es transformarlo a nuestro gusto con un toque de opinión personal y otro toque de esa salsa que le ponés a todas las comidas y a nadie le gusta, pero te dicen que sí porque son excelentes amigos (no los pierdas).

En esa ocasión, mi influencia está marcada por los libros de Mark Manson, uno de los grandes pensadores de la autoayuda disruptiva en este siglo. En su libro “Everything ls F*cked: A Book About Hope” (todo esta jodido, un libro sobre la esperanza) habla sobre la importancia de los valores personales. No pretendo hacer un resumen detallado del mismo porque es mucho más satisfactorio leer el libro; además de que no quiero arruinarles la experiencia.

Pero quiero destacar un concepto interesante que expone en un capítulo entero: si bien todos tenemos valores a los que nos arraigamos con firmeza, hay uno que está por encima de todos los demás: el Valor Dios. No se trata de una cuestión religiosa, sino una simple representación de una forma superior de valor.

Este valor se traduce como nuestro objetivo de vida, nuestro propósito final. Se trata de esa meta que debemos alcanzar a toda costa, aquella que si perdiésemos, no tendríamos motivo para vivir. Entiendo que puede sonar dramático, pero dejame explicarlo con algunos ejemplos prácticos.

Mucha gente posee distintos valores en su vida como: ser honesto, hacer feliz a los demás, generar un diferencial en una comunidad, entre otros. Pero más alla de ellos, existen otros valores que, dependiendo de cada inviduo, son más fuertes que los demás: tener un hijo, una familia, conocer a la mujer/hombre de tu vida, y muchos otros ejemplos.

El problema que expone Mark es el siguiente: la mayoría de la gente no tiene estos valores como “Valor Dios”, sino que se inclina hacia otros que, dependiendo de la crianza, la educación o simplemente la personalidad, apuntan a cuestiones más artificiales: tener mucho dinero, comprarse una casa en la playa o las montañas, ascender en el trabajo hacia lo más alto.

Se lo que estás pensando ahora mismo, querido lector: coincido con alguno de estos valores, son mis objetivos principales y los persigo. Me siento un poco incómodo al ver que les restas importancia. ¿Quién no quiere vivir el éxito, comprarse una casa, ser millonario?

Es importante entender que todos queremos éxito, pero es una palabra cargada de un significado tan subjetivo, que voy a tener que escribir un artículo entero en otro momento. Ahora bien, volviendo a los otros valores, comprendo perfectamente como te sentís: yo mismo mantuve este tipo de valores por años.

Trabajemos sobre el Valor Dios del dinero, de esta manera el título del artículo empieza a tener una razón de ser: Piensa en esos millonarios que andan por ahí. Todos parecen estar emprendiendo proyectos nuevos en su vida, viajando, o entrando en depresiones y drogas. ¿Cómo puede ser que unas personas con “mi valor dios cumplido” no dejen de moverse, o se hayan rendido con sus vidas?

Esto es porque si consideras que tu valor supremo sea algo tan superficial como el dinero, el día que lo consigas, te quedarás sin propósitos. Y si no lo consigues nunca, vivirás infeliz, encerrado en la idea de que el mundo te debe algo que nunca obtienes. Quizá la mujer/hombre de tu vida te esté escribiendo en este momento, intentando captar tu atención, pero la ignoras porque la vida se basa en trabajar y ganar todo el dinero posible. En algún momento del camino te convenciste de que trabajar duro y abandonar al resto te va a permitir llegar a la cumbre, con una casa preciosa y con la idea de que el dinero puede arreglar todos los problemas.

Sólo hay que entrar a LinkedIn, o leer el diario de turno para que te expliquen “qué debes hacer para ser como esos millonarios“. ¿Qué saben realmente las redes sociales de la persona que está detrás de ese dinero? Hay una revolución de sentimientos detrás de cada individuo, existe un entorno, una cultura. Quizá el valor Dios de estos sea ayudar a la ciudad donde nació a prosperar, entonces ese dinero se transforma en un medio, y no un fin.

Quiero que recuerdes esta frase con tanto fervor, que voy a usar el formato de cita:

El dinero es un medio para alcanzar algo, no es el fin.

Trabajas para ganar dinero con el fin de comprarte artículos de primera necesidad, pero también lujos. El dinero permite que tu hija tenga una educación agradable, y viva en un lugar seguro. Tu dinero es la mera representación del activo de un pais, y puede dejar de valer algo de un día para el otro. Piensa en el presente, si vivieras (o vives) en Rusia, los conflictos de la guerra con Ucrania destruyeron el valor del Rublo, su moneda principal. Todo lo que tiene un valor ahora, quizá no lo tenga en el futuro, porque asi funciona la economía.

Tu valor Dios es extremadamente variable e inestable, tanto en tus manos como las del mundo. No te vuelvas loco persiguiendo un activo, usalo como un medio para alcanzar tu bienestar y, sobretodo, el de los que te rodean.

En este momento te estarás preguntando cual es mi valor Dios. Digamos que de cierta forma, vos sos parte de él: Mi valor supremo se basa en invitar al mundo a cuestionarlo todo, y no creer en nada que quiera venderle el “emprendedor” de turno que te promete felicidad a cambio de tu sacrificio (como levantarse todos los días a las 5am, como hacen los “millonarios y exitosos”).

Mi propósito es usar todo mi aprendizaje y conocimiento para fortalecer el de la comunidad. Porque si todos nos centramos en compartir y debatir con libertad y sin prejuicios, el progreso, querido lector, nos va a llevar a una nueva Era de Ilustración.

En conclusión, si estas trabajando solo por dinero, en un año (o menos) te vas a volver loco. El dinero siempre llega a la gente que se apasiona con lo que realmente le gusta hacer. De hecho, nuestros grandes artistas y pensadores (en su mayoría) no podían vivir de lo que amaban, al menos al principio. Luego con el tiempo se destacaron y llegaron a lo más alto. Tu objetivo no debe ser amasar fortunas, sino generar un aporte de tal valor, que te recuerden más por tu influencia y tus conocimientos brindados a la humanidad.

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